viernes, 3 de mayo de 2013




Se pretende analizar el vitalismo a nivel general (vitalismo oriental y vitalismo occidental) dando a conocer sus inicios a finales del siglo XVIII  los cuales se originaron  Europa y se fueron expandiendo a la zona oriental, no podemos olvidar establecer dos grandes líneas del vitalismo como los son la científica y la filosófica.  algunos de sus representantes más reconocidos fueron, Henri Bergson, Samuel Hahnemann, John Hunter y Friedrich Nietzsche en el cual nos enfocaremos viendo su pensamiento filosófico frente al vitalismo y dado a conocer una visión contemporánea de este..

El vitalismo es la posición filosófica caracterizada por postular la existencia de una fuerza o impulso vital sin el que la vida no podría ser argumentada. Se trataría de una fuerza específica, distinta de la energía estudiada por la física y otro tipo de ciencias que, actuando sobre la materia organizada, daría como resultado la vida. Plantea el problema de la esencia de la vida, el de la integridad, el de los fines de la estructura y función de los seres vivos, el de la embriogenia, el de la regeneración, el de la inflamación del organismo, etc. Así por ejemplo, el proceso del desarrollo embrionario, desde el punto de vista vitalista es una tendencia del germen de alcanzar un fin prestablecido.


El vitalismo occidental

El vitalismo europeo se opone a las explicaciones mecanismos que presentan la vida como fruto de la organización de los sistemas materiales que le sirven de base. Es un aspecto del voluntarismo  que argumenta que los organismos vivos, no la materia simple, se distinguen de las entidades inertes porque poseen fuerza vital o élan vital, en francés, que no es ni física, ni química. Esta fuerza es identificada frecuentemente con el alma o el espíritu del que hablan muchas religiones. Los vitalistas establecen una frontera clara e infranqueable entre el mundo vivo y el inerte. La muerte, a diferencia de la interpretación mecanicista característica de la ciencia moderna, no sería efecto del deterioro de la organización del sistema, sino resultado de la pérdida del impulso vital o de su separación del cuerpo material.


El vitalismo oriental


Los jainistas consideran la vida sagrada. Por ello, evitan dar muerte a cualquier ser vivo, incluidas las liendres en el cabello, y muchos de ellos optan por no contárselo o no llevárselo, por esta razón o para indicar que se da una mayor importancia al espíritu que al cuerpo. No sólo son vegetarianos sino que también se niegan a comer hortalizas subterráneas por temor a dañar un animal durante la recolección. A menudo, los monjes barren el suelo delante de ellos para no pisar o sentarse encima de criaturas invisibles y usan máscaras sobre sus bocas para evitar inhalar cualquier cosa viva.  Esta actitud debe entenderse en su contexto; no deben pues, ser interpretadas desde el etnocentrismo.

Se llama vitalista a toda teoría filosófica para la que la vida es irreductible a cualquier categoría extraña a ella misma.

Este término es poco preciso pues con él nos referimos a teorías filosóficas muy distintas, con el único elemento común de reivindicar la vida como una realidad singular que no puede ser entendida en términos ajenos a ella. podemos establecer dos grandes líneas del vitalismo:

El vitalismo en la ciencia: 

con el triunfo de las ciencias naturales, a partir de la Edad Moderna, muchos autores consideran que los fenómenos vitales podían ser explicados en términos materiales; el punto de vista mecanicista dominante sugería que podemos entender a los seres vivos a partir de la comprensión de los fenómenos físico-químicos y que la vida no representa un nivel de realidad cualitativamente distinto de la realidad inorgánica. Frente a este punto de vista, algunos biólogos creyeron que existe una diferencia esencial entre los seres orgánicos y los no orgánicos y que los primeros no pueden ser reducidos a los segundos. Estos científicos postularon la existencia de un principio propio en los seres vivos, principio responsable de su comportamiento finalista y de las distintas actividades vitales, por lo que consideraron que los fenómenos vitales no pueden explicarse mediante las leyes de la física y la química.



  • la vida en el sentido biológico: este concepto subraya el papel del cuerpo, los instintos, lo irracional, la naturaleza, la fuerza y la lucha por la subsistencia. El vitalismo de Nietzsche se incluye en este grupo.





El vitalismo en la filosofía:

En la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX encontramos importantes filósofos que desarrollan toda su filosofía a partir de la reflexión relativa a la vida. Dentro de esta línea del vitalismo se suelen distinguir también diversas corrientes en función de su concepto de vida. Es habitual señalar al menos dos formas de entender la vida: la vida en el sentido biológico y la vida en el sentido biográfico e histórico:



  • la vida en el sentido biográfico e histórico: pero también podemos referirnos a la vida como conjunto de experiencias humanas dadas en el tiempo, tanto en su dimensión personal o biográfico como en su dimensión social o histórica. La filosofía de Ortega y Gasset se incluye en este grupo. Ortega utilizará las categorías de la vida entendida de este modo (vivencia, teoría de las generaciones, perspectiva) para el desarrollo de su filosofía.


    El vitalismo en filosofía se presenta como una doctrina contraria al racionalismo. Los conceptos más importantes alrededor de los que gira la filosofía vitalista son: temporalidad, historia, vivencia, instintos, irracionalidad, corporeidad, subjetividad, perspectiva, valor de lo individual, cambió, enfermedad, muerte, finitud...










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